Estrategias para Estimular las Funciones Ejecutivas: Claves y Aplicaciones para el Aula y el Hogar
- titavergarad
- 10 abr 2025
- 3 Min. de lectura

¿Sabías que muchas de las dificultades que enfrentan niños y adolescentes en el colegio —como desorganización, impulsividad, falta de concentración o frustración— tienen que ver con algo que podemos ayudarles a desarrollar? Se trata de las funciones ejecutivas, una especie de "director de orquesta" en el cerebro, que regula la atención, la memoria de trabajo, el autocontrol, la planificación y la flexibilidad para adaptarse a cambios o resolver problemas.
La buena noticia es que estas funciones no son fijas: ¡se educan! Con estrategias adecuadas desde la escuela y el hogar, podemos fortalecerlas.
🔹 ¿Qué son las funciones ejecutivas?
Las funciones ejecutivas son habilidades mentales que usamos todos los días para organizar, planificar, tomar decisiones, controlar impulsos, concentrarnos y recordar información. Están dirigidas principalmente por la corteza prefrontal, que se desarrolla lentamente desde la infancia hasta la adultez.
Según el metaanálisis de Cortés Pascual et al. (2019), las funciones ejecutivas están fuertemente relacionadas con el rendimiento escolar, especialmente en lenguaje y matemáticas.
📈 ¿Por qué es importante trabajarlas desde pequeños?
Ayudan a regular emociones y comportamientos.
Mejoran la autonomía en el aprendizaje.
Favorecen la toma de decisiones y la resolución de conflictos.
Son un factor protector frente a dificultades de aprendizaje.
Por eso es clave que docentes, equipos directivos y familias trabajen en conjunto para estimular estas funciones de manera cotidiana.
🛠️ Estrategias prácticas para fortalecer funciones ejecutivas
A continuación, te presentamos estrategias concretas, basadas en evidencia y en propuestas como las de La inteligencia que aprende (Marina y Pellicer), para implementar en la sala de clases o en casa.
1. Planificación y organización
En el aula:
Usa agendas visuales o esquemas de planificación semanal.
Ayuda a los estudiantes a descomponer tareas grandes en pasos pequeños.
Implementa la rutina del "¿Qué voy a hacer? ¿Cómo lo voy a hacer? ¿Lo logré?"
En casa:
Crea un horario visual con actividades diarias.
Antes de comenzar una tarea, conversa con tu hijo sobre qué pasos seguirá y cuánto tiempo cree que le tomará.
Haz juntos listas de compras, maletas o mochilas.
2. Memoria de trabajo
En el aula:
Juega a “Repito y actúo”: da una instrucción verbal compleja y luego pídeles que la repitan antes de actuar.
Usa mapas mentales o resúmenes visuales después de una explicación.
En casa:
Pide a tu hijo que resuma lo que aprendió o leyó con sus propias palabras.
Juega juegos como “Simón dice”, “Memorice” o "Ve al mercado y compra...".
3. Inhibición (control de impulsos)
En el aula:
Introduce la regla de “levantar la mano y contar hasta tres” antes de hablar.
Crea señales no verbales para ayudar a los estudiantes a autocontrolarse.
Juega a “Semáforo de emociones”: rojo (me detengo), amarillo (pienso), verde (actúo).
En casa:
Enseña a parar y respirar profundo antes de actuar.
Pregunta: “¿Qué puedes hacer distinto esta vez?” para fomentar la reflexión.
4. Flexibilidad cognitiva
En el aula:
Propón juegos con reglas que cambian.
Fomenta actividades de debate: "¿Cómo verías este tema si fueras el personaje X?"
Aplica rutinas de pensamiento como “Veo, pienso, me pregunto”.
En casa:
Resuelve juntos problemas cotidianos desde diferentes perspectivas.
Cambia las reglas en juegos de mesa.
Escuchen música de distintos estilos y coméntenla.
5. Autoconciencia y autorregulación
En el aula:
Usa un rincón de calma con recursos para que los niños regulen sus emociones.
Invita a escribir un “diario de aprendizaje”.
Aplica rutinas como “Hoy me sentí… porque… y aprendí que…”
En casa:
Conversa al final del día sobre lo que salió bien y lo que se puede mejorar.
Refuerza logros pequeños con frases positivas.
👨👩👧 El trabajo conjunto entre casa y escuela
Como muestran estudios como el Chicago School Readiness Project, cuando se capacita a docentes en habilidades de autorregulación y se involucra a las familias, los beneficios para los niños se potencian: mejora su atención, su conducta y su disposición al aprendizaje (Raver et al., 2009).
Sugerimos crear alianzas entre profesores y apoderados: reuniones para compartir estrategias, boletines con ideas prácticas y espacios de conversación sobre las funciones ejecutivas en casa.
🧠 Educar el cerebro para la vida
Fortalecer las funciones ejecutivas no es solo una estrategia pedagógica: es una forma de formar personas más autónomas, reflexivas y resilientes. A través de actividades sencillas, juegos y rutinas, podemos ayudar a nuestros niños y jóvenes a tomar decisiones, manejar sus emociones y aprender con más sentido.
🎯 Porque un cerebro que se regula, aprende mejor.
Referencias:
Cortés Pascual, A., Moyano Muñoz, N., & Quílez Robres, A. (2019). The Relationship Between Executive Functions and Academic Performance in Primary Education: Review and Meta-Analysis. Frontiers in Psychology, 10, 1582.
Raver, C.C., et al. (2009). CSRP's Impact on Low-Income Preschoolers’ Preacademic Skills. Child Development, 80(3), 847–862.
Marina, J.A. & Pellicer, C. (2019). La inteligencia que aprende. Ariel.




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